Posteado por: felizconmipeso en: 1 julio 2009
En la familia debe llevarse bien una religión de amor.Sólo manteniendo una estrecha y contínua relación con Dios puede lograrse la paz interior.

Nada causa más paz al hombre que practicar el amor, nada más placer que tener una actividad creativa;nada más alegría que actuar con verdad, honestidad y perdón.Es ahí, en el interior de nuestro ser, al comparar la satisfacción de hacer el bien con el desasogiego de obrar el mal y sobre, todo, al recapacitar en nuestrar natural tendencia de buscar la perfección que nos convencemos mejor de la presencia de Dios.
Dios es una presencia viva en nuestras vidas, que no pertenece a otra dimensión, sino que está presente para todo aquél que desee tener una relación personal con Él.Dios no propicia el sufrimiento, nuestras medidas no son sus medidas, ni sus juicios los nuestros.Ocurre algo indeseado y lo culpamos a él, pero el sufrimiento no es causa de su voluntad sino consecuencia de violaciones que hacemos a sus leyes.Él nos ha dado libertad y usándola, bien o mal, sembramos para después cosechar.Si usted lanza una piedra por la ventana no la podrá detener en su caída.
“No se aflijan con problema alguno,presenten todo a Dios en oración pidiendo y dando gracias; entonces Él les dará su paz; una paz que es mayor de lo que el hombre común puede entender, una paz que inundará su corazón y sus pensamientos…”
La única forma de comunicarnos con Él, es hablándole.Entregándole nuestras penas y alegrías.Tratarlo como a un amigo exclusivo…En los hogares fuertes se acostumbra la oración en conjunto y voz alta.Pocas cosas subliman y unen más profundamente a las familias,que la Oración.
“Un Grito Desesperado” ( Carlos Cuauhtémoc Sánchez)
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